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Anunciarse y quedar bien por tres céntimos

CapturaMe encanta eso de estar, relajado, en el presente y pensando –o no- en el futuro y que, de golpe, alguien me dé un empujón al pasado: suelo regresar al presente con una visión más optimista del futuro. Explico este totum revolutum de tiempos en los próximos párrafos.

El caso es que estaba buscando ideas para regalar un detalle con el nombre de mi empresa a trabajadores y clientes. Nada caro, que, entre lo poco que cobramos y los pocos que nos pagan, estamos para muy pocas alegrías. El caso es que la búsqueda me llevó a una web especializada en regalos publicitarios.

Ocurre que cuando uno se ve desbordado por una oferta descomunal, suele irse a lo más sencillo o conocido, por no volverse demasiado loco, de modo que dejé de lado casi cuarenta secciones diferentes dedicadas a los regalos de empresa. Apartados como “memorias USB”, “línea España” o “tarjetas de PVC” cedieron ante la sencillez y seguridad que aporta saber que el detalle va a ser tan útil (y barato) como el material escolar.

De vuelta a los ochenta (más o menos)

Ha sido entonces cuando he vuelto, de cabeza, a mi Egebé: ¡Las envidias que habría despertado si mis compañeros de clase llegan a verme usar algunos de estos materiales, por más que llevaran impreso “Carnicería berciana El Botillo”, “Sidrería Les Manzanes” o “Materiales de construcción La Burbuja!…

Claro que, y eso hace la oferta aun más atractiva, buena parte de estos materiales no existían en los tiempos escolares de aquellos a quienes se los vamos a regalar. Por ejemplo, si alguien fue a la escuela a la vez que lo hice yo, un lápiz cuyo tronco es tan flexible que se puede anudar es una muy curiosa novedad (por cierto: en lugar de madera, vale, tiene goma, pero, ¿de qué es la mina para que no se rompa?).

Colecciones

Otro de los recuerdos de mi Enseñanza General Básica son las colecciones que comencé y que nunca estuvieron lo bastante completas. Creo que son muy pocos los que no empezaron a reunir llaveros, bolígrafos, encendedores… El caso es que me he planteado desempolvar mi colección de gomas de borrar (otro fabuloso soporte publicitario) y añadirle algunas de las que he visto en esta página.

Lo cierto es que da mucha pena desgastar las gomas de borrar que tenemos en regalopublicitario.net, con lo cual el nombre y logo de la empresa quedan mucho tiempo a la vista en estos llamativos objetos. Y para borrar, nos compramos una de “Milan” blanca, que además huelen muy bien.

No sé, no sé qué regalar… ¿una caja de ceras?, ¿un estuche?, ¿sacapuntas?, ¿portafotos?, ¿yoyós? ¡¡Ay!! ¡Si es que hay demasiado donde elegir y a demasiado buen precio!… Puedo incluso tener un detallito con propios y extraños desde sólo tres céntimos la unidad, que no es un precio demasiado alto para un lápiz, sobre todo si consideramos el beneficio que puede reportar imprimir en él un nombre y un logo.